La Retinopatía Diabética es una complicación de la Diabetes y una de las causas principales de la ceguera. Ocurre cuando la Diabetes daña los pequeños vasos sanguíneos de la retina.
Todas las personas con Diabetes, tanto del tipo 1 como del tipo 2, corren riesgo. Por eso, todas las personas con Diabetes deben hacerse un examen completo de la vista con dilatación de las pupilas, por lo menos una vez al año.
La Retinopatía Diabética también puede ser un problema para las mujeres embarazadas que padecen de Diabetes. Por lo tanto, también debe hacerse un examen completo de la vista con dilatación de las pupilas cuanto antes. El oftalmólogo  puede recomendar, además, exámenes adicionales durante el embarazo.
La Retinopatía Diabética frecuentemente no ofrece ninguna señal de advertencia temprana, por lo que no hay que  esperar a tener síntomas evidentes. Al principio, podrían visualizarse pequeñas manchas de sangre “flotando” en la vista, las cuales irán creciendo gradualmente provocando hemorragias, las cuales deben ser tratadas antes que se agrave el cuadro clínico. 
Algunas veces las manchas desaparecen sin tratamiento, mejorando la visión. Sin embargo, la hemorragia puede ocurrir de nuevo y nublar la vista severamente.
Si no se trata, la Retinopatía, puede causar una pérdida severa en la visión, incluso ceguera.
Durante las tres primeras etapas de la Retinopatía Diabética no se necesita un tratamiento. Para prevenir el progreso rápido de la Retinopatía Diabética, las personas con Diabetes deben controlar los niveles de azúcar en la sangre, la presión arterial y el colesterol.