El Síndrome del Ojo Seco, es una alteración que se produce en la superficie de la córnea y la conjuntiva por falta de lágrima o porque ésta es de mala calidad. Como consecuencia, la superficie del ojo no está bien lubricada, lo que puede dar origen a molestias oculares, problemas visuales y lesiones en la córnea y la conjuntiva.
El Ojo Seco se produce cuando la glándula lagrimal no segrega suficiente lágrima para mantener el ojo lubricado adecuadamente.
Las causas más comunes de este fenómeno son: la disminución de la secreción lagrimal, debido a la edad; cambios hormonales en las mujeres (embarazo, consumo de anticonceptivos orales y menopausia); por factores ambientales, especialmente en entornos con mucha evaporación; la lectura prolongada que  reduce el parpadeo; o por algunas enfermedades sísmicas como el Síndrome de Sjögren, Artritis Reumatoide, Lupus, entre otras. Así como también, el uso constante de lentes de contacto.
El Síndrome del Ojo Seco causa irritación, escozor, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño o arenilla en la superficie ocular, además de fatiga o pesadez en los párpados o lagrimeo.
Aunque pueda resultar contradictorio, el lagrimeo excesivo se debe a una inadecuada e insuficiente lubricación ocular. Nuestro organismo se protege “inundando” la superficie del ojo con lágrimas de baja calidad que no aportan los nutrientes y protectores necesarios.
Debido a las graves consecuencias que puede acarrear el Síndrome del Ojo Seco (Queratitis, cicatrices, pérdida de la visión, úlceras de córnea), se recomienda realizar periódicamente controles oftalmológicos específicos.
La detección y tratamiento precoz resultan esenciales para la mejora y prevención del daño ocular.
Los colectivos de más riesgo son las personas adultas mayores y mujeres mayores de 40 años.
Cuando no se puede tratar directamente la causa del Síndrome del Ojo Seco, las lágrimas artificiales y pomadas lubricantes ayudan a controlar la sequedad e irritación.
Si con este tratamiento no disminuyen los síntomas, existe la opción de preservar las lágrimas de la persona afectada, mediante el bloqueo de los conductos lagrimales, insertando un minúsculo tapón que evita el drenaje rápido de las lágrimas y permite conservar la hidratación ocular y proteger el ojo. Los pacientes con Síndrome del Ojo Seco más Severo pueden requerir otros tratamientos adicionales.