Ojos muy grandes, incomodidad ante la luz y lagrimeo excesivo, son algunas señales que indican que un niño menor de tres años de edad padece de Glaucoma Primario Congénito.
Los especialistas indican que el Glaucoma Juvenil (aquél que se da en niños mayores de 3 años de edad), a diferencia del Glaucoma Primario Congénito, no presenta señales que puedan alertar a los padres. Por lo que sólo es identificable durante la consulta oftalmológica.
Las principales causas de Glaucoma Congénito p
Primario es, como su nombre lo indica, la herencia. En estos casos, no es necesario que los padres padezcan de Glaucoma para que sus hijos sufran de la enfermedad, pero sí es posible que sus demás hijos también lo padezcan.
Existen otras causas del Glaucoma Infantil, denominadas secundarias, como por ejemplo: traumatismos (golpes fuertes) en el ojo; las enfermedades inflamatorias del ojo; el uso de cortisona en gotas; ingestión y/o inhalación. Por otra parte, el 20% de los niños operados de Catarata Congénita padecen de Glaucoma, por lo que también es considerada una causa importante.
Dado que la alteración o aumento de la presión del globo ocular puede, a su vez, provocar daño en la córnea y que el ojo sea más grande de lo normal, el tratamiento consiste principalmente en bajar la presión del ojo.
En la mayoría de los casos de Glaucoma Congénito, es necesario recurrir a la cirugía y, posteriormente, complementar el tratamiento con gotas oftalmológicas. Además, es importante mencionar que en los niños, es común que se necesiten más de una cirugía A lo largo de su infancia.
La cirugía es eficaz en el 80 o 90% de los casos de Glaucoma Infantil Primario cuando los pacientes son intervenidos  entre los 2 y los 24 meses. Cuando los pacientes tienen menos de 2 meses o más de 2 años de edad, el porcentaje de éxito disminuye. En el 20 o 30% de los casos es necesaria una segunda intervención.
El pronóstico visual para los niños tratados con estas técnicas quirúrgicas podrían llegar a obtener una mejor agudeza visual.
Las complicaciones de este tipo de cirugía incluyen: la hemorragia, la inflamación, la formación de cataratas, la incarceración del iris o del vítreo, endoftalmitis o infección de la parte interna del ojo, desprendimiento de retina o de la coroides e hipotonía o disminución anómala de la presión intraocular.
Si su bebé tiene conductas visuales “atípicas”, no dude en consultar con su oftalmólogo.