El Glaucoma es una de las principales causas de ceguera a nivel mundial junto con la Retinopatía Diabética, especialmente en los adultos. Es asintomática y se caracteriza por el aumento de la presión en el ojo. Por ello es que es de suma importancia un  diagnóstico oportuno para prevenir la pérdida visual.

Dependiendo del tipo de Glaucoma, se aplican distintos tratamientos.

El Glaucoma Primario o de Ángulo Abierto (el 90% de los casos) suele aparecer entre los mayores de 55 años y en pacientes miopes. Este tipo de Glaucoma  puede controlarse con medicación tópica (gotas), con cirugía  láser, o con una cirugía quirúrgica, en la cual se implanta una válvula que facilite el drenaje.

El Glaucoma de Ángulo Cerrado (crónico o simple) es menos frecuente y puede manifestarse con dolor ocular, cefaléas, visión borrosa, náusea y vómitos. El tratamiento definitivo consiste en la utilización de láser, aunque si es crónico también requerirá la administración de fármacos tópicos (gotas), o de cirugía quirúrgica.