Por lo general, los bebés nacen con un cristalino transparente en cada ojo. El cristalino enfoca en la retina los objetos y forma su imagen, haciendo posible que el ojo los vea.

Hay bebés que, en lugar de nacer con un cristalino transparente, nacen con un cristalino de color blanco lechoso que es demasiado opaco para enfocar los objetos. Este trastorno se llama “Catarata Congénita”.

En casos poco frecuente, los niños desarrollan cataratas en los primeros años de vida.

La mayoría de las cataratas en bebés y niños pequeños son de origen hereditario.

Algunas causas probables son la rubéola en mujeres embarazadas.

Cuando la catarata está afectando al desarrollo visual del niño debe operarse cuanto antes. Si se sospecha que la afectación al desarrollo visual es leve, se debe ir controlando de forma frecuente por un oftalmólogo especialista en catarata infantil, ya que son distintas a las del adulto.

El procedimiento quirúrgico que se aplica no está exento de complicaciones o riesgos, a pesar de ser muy similar al empleado en adultos. El resultado final va a depender de las características de la catarata y de cuán afectado está su desarrollo visual.

En cataratas congénitas bilaterales (ambos ojos), el periodo más adecuado de tratamiento, es antes de las 10 – 12 semanas de vida y, en cataratas unilaterales (un ojo), antes de las 6 semanas de vida. Dentro de este margen de tiempo es cuando se obtienen mejores resultados en cuanto a pronóstico de recuperación de visión.

Las primeras semanas de vida son de gran importancia para la estimulación visual, por lo que necesitamos recibir estímulos visuales al nacimiento para iniciar el desarrollo visual de forma correcta.

Por lo tanto la velocidad en el tratamiento es un factor muy importante.

Dependiendo de la edad del bebé y del desarrollo del ojo, el cirujano podrá implantar un nuevo lente de plástico para sustituir el cristalino original.

Si los ojos no han alcanzado aún su desarrollo completo, el bebé necesitará anteojos o lentes de contacto para poder ver. Resulta complicado que un bebé utilice anteojos diariamente, por lo que muchos oftalmólogos optan por lentes de contacto como una solución más segura y práctica tras la cirugía de cataratas.